Los tulipanes, los canales, las casas pintorescas… y los coffee shops. Son algunos de los símbolos y los elementos que a uno se le vienen a la cabeza cuando se habla de Amsterdam. Tal vez desde fuera tengamos una impresión distinta de lo que es un coffee shop. Los turistas que van allí lo hacen atraídos tal vez por la curiosidad, pero los lugareños se lo toman como algo natural. No en vano hay unos trescientos repartidos por toda la ciudad.
Porque cuando entras en cualquier coffee shop de Amsterdam, a excepción del olor que se respira, todo se asemeja a un bar cualquiera. La gente está sentada tranquilamente, tomando una copa y fumando, hay una barra, bebidas… La única diferencia es que se puede comprar legalmente marihuana o hachís, además de otros artículos relacionados. Lo mejor, como os digo, es tomárselo con naturalidad, y no hacer risitas ni chistes porque para la gente de Amsterdam es algo muy serio.
Es más, por regla general en los coffee shops no suelen vender alcohol, ya que la mezcla sería explosiva. No niego que en alguno encontréis una cerveza o algo así, pero la mayoría lo que venden es té, zumos, algún café… Allí la gente va sobre todo a fumar y charlar, una especie de bar o pub pero en el que se puede fumar marihuana y hachís sin que a nadie le importe ni le llame la atención.
No hace falta comprar la marihuana o el hachís en el local. También podéis llevarlo vosotros, pero siempre con la condición de que consumáis algo. Y es que, aunque muchos piensen lo contrario, es un delito fumar marihuana o hachís por la calle. Si te cogen, la multa mínima es de treinta euros. De ahí que la gente lo haga tranquilamente en el interior de los coffee shops, que para eso están.
De todas maneras, y como os decía antes, la legislación es muy estricta. No está permitido vender más de cinco gramos por persona, ni estar en posesión de más de quinientos gramos. Además, cada coffee shop tiene que tener salas habilitadas y separadas, en las que se fume solo marihuana y porros mezclados con tabaco.
Lo que está claro es que la gente se piensa que un coffee shop es algo en plan libertinaje, y para nada. A pesar de que dentro la decoración pueda ser muy a lo cannabis y rastafari, hay que respetar unas normas, y os puedo asegurar que el 99 por ciento las cumplen a rajatabla.
Barrio Rojo
Casa de Anne Frank
Estación Central
Museo Van Gogh

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